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Cuckoo clock's time
And the Cuckoo clock will die In the last breath of its hands Clouds are in the sky When the Cuckoo clock stops Teardrops fall over its mechanism The Cuckoo clock has a large pain 'Cause it lost its reason to life |
miércoles, febrero 22, 2012 | 0:35 | 0 visitantes
Al carajo. Eso es esta entrada que no tiene nombre predefinido, es simplemente la entrada en sí. ![]() No etiendo por qué mi mente está tan tranquila, aunque mi alma sienta y padezca un dolor inexplicable, silencioso pero letal. Es algo, que sin motivo, se ha hospedado ahí y no piensa salir hasta que suceda esa cosa indefinida que piensa que debería suceder. Pero, ¿el qué? Porque es algo que ni siquiera ella misma sabe. Simplemente lo piensa, como si fuera obvio; lo piensa como si supieramos los demás todo... pero se equivoca terriblemente. Ella está ahí, sentada en el marco de su ventana, contemplando la noche estrellada con el solo acompañamiento de la brisa. Mientras que la mente se encuentra activa, en su despacho, con un montón de papeleo encima del escritorio y un foco iluminando el trabajo que realiza en ese momento. Dos planos muy diferentes, pero que suceden al mismo tiempo. Mientras tanto, el corazón se encuentra en medio, pálido como la nieve. El corazón no sabe si consolar al alma, o acompañar en su arduo trabajo a la mente, quedándose parado en ese pasillo. Se encuentra en un eterno vaivén, en la cuerda floja; siendo el papel más importante del equilibrio entre ambas partes... si hacia un lado se va, todo se desborda a sus espaldas. La mente no entiende por qué el alma siente esa culpabilidad, ese vacío interior, un remordimiento insaciable que se alimenta de lo único bueno que le brinda la vida. Mientras el alma no comprende por qué la mente prefiere fijar su tiempo en tareas a realizar en vez de pararse a pensar en el daño que ha podido causar. Ninguno de los dos se detiene, ninguno siente empatía. El corazón se parte, se parte y vuelve a partirse. Él si siente la empatía que ellos menosprecian, que no tienen presente, y cada trozo de él se va apagando lentamente. ¿Qué hacer? Se pregunta, una y otra vez, pero ni el mísero viento que mueve las ventanas se digna a contestarle algo coherente. A sus espaldas se encuentra todo, todo lo que la mente tiene presente conforme al alma, y viceversa. No son cosas positivas, la mayoría son totalmente lo contrario de esto, y su carga le afecta más que cualquier acción, palabra, reacción. Porque es lo que el alma y la mente sienten, lo que piensan, lo que viven. Y eso, también es parte de él. Pensó en resignarse, pese a las críticas que recibía de ambos, porque asi podrían convivir en armonía durante un tiempo y ya se preocuparía con posterioridad de las dudas que surgirían en la mente sobre el bienestar del alma. Lo ve lejano, y lo seguirá viendo lejano, hasta que ese tiempo transcurra y los problemas vuelvan a llamar a su puerta una vez más. La decisión no está tomada, ni es capaz de tomarla, porque son demasiados factores a tener en cuenta y dos voces en contra. La conciencia no tiene voto en estas elecciones, pues se encuentra escondida y echa un ovillo, escondiéndose de algo, junto con el orgullo. Ambos, uno al lado del otro, hacen el ademán de haber desaparecido del mapa pero aún siguen ahí. Asustadizos, temblando. El corazón se encuentra totalmente roto, totalmente solo, llevando a rastras la pesada carga de tomar esa última decisión para el alma y la mente. Es demasiado peso, demasiada responsabilidad, y podría quedar más herido de lo que ya se encuentra en estos momentos. ¿Qué es una herida más, una herida menos, en comparación a sus compañeros? Para él, no era nada, solo algo más que debería sobrellevar, hasta que colapsase y necesitase hospitalización. Nunca le preocupó sí mismo, siempre los demás se anteponían a él. Debía mantener a la mente ocupada, con sus tareas, mientras que la conciencia y el orgullo no entrasen en conflicto, tomando decisiones que favorecieran a ambos. Y el alma debía sentirse bien consigo misma, según la acción a tomar en cuenta de los últimos factores nombrados. El corazón es como el protector de todos ellos, un padre y una madre unidos. En esas veces, también se encontraba solo, pero podía buscar consejo, ayuda en los demás. Ahora sí que no podía hacerlo, ahora sí que estaba totalmente solo. Y la resignación era casi la única salida viable que encontraba en su camino. Podía dejar que el alma y la mente siguiesen peleadas, sigueran sin entenderse, pero entonces el conflicto interno podría ir a más hasta ocasionar la desaparición de alguna, o la muerte de ambas. Y el corazón quería evitarlo, a toda costa, porque debían perdurar juntos. Debía asumir el cargo de aceptar algo que ambas partes no estaban de acuerdo, pero que en un casual podrían ocasionarle una felicidad temporal, una pequeña armonía. Eso era demasiado para él, era otra herida profunda a abrir, otra razón más a acumular. No le importaba, no le importaría, los demás eran más importantes y su bienestar era totalmente innecesario si las demás partes no se encontraban de dicha forma. Ahora, frente a aquellas puertas que daban a una solución tras otra... una más absurda, menos aconsejable, menos indicada que la anterior, el corazón debía tomar su decisión para que la sentencia finalizase. Sin embargo, ¿cuál cogería? ¿La primera, o tal vez la segunda? ¿Qué tal la última? Todas esas cuestiones aparecieron en su pensamiento, contradiciendo cada respuesta con la anterior, hasta que no podía tomar una decisión... en ese momento. ![]() Los búhos alzan el vuelo, sin mirar hacia atrás, y desaparecen en la lejanía, en la penumbra producida por la luna esta fría noche. Ni siquiera ellos, tan sabios, tan tranquilos, son capaces de quedarse a observar este espectáculo. Que más que espectáculo, es una tragedia. No pueden quedarse ver como algo que apreciaban, poco a poco se va destruyendo y consumiendo. No pueden, les hiere. Por ello, se marchan, quizá para siempre... o quizá, en un futuro, reaparezcan por el horizonte en busca de su antiguo hogar. Pero solo ocurrirá una vez los males hayan desaparecido. Si no, despídete de su difusa silueta... pues será la última vez que tengas la satisfacción y oportunidad de observarla con este detenimiento. Etiquetas: bestfriend, OwlsAren'tHere, storiesornotstories, thinking |
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